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El Departamento de Infraestructura en Entre Ríos

Alberto Calsiano, Jefe del Departamento de Infraestructura, de la Unión Industrial Argentina disertó en las jornadas realizadas en Paraná sobre eficiencia energética. Calsiano detalló los avances del proyecto de que lleva adelante la institución y el valioso aporte entrerriano en este sentido.

18/03/2014

Didáctico y preciso, Alberto Calsiano fue uno de los disertantes centrales de la Jornada informativa sobre las últimas tendencias referidas a cómo mejorar la competitividad mediante la sustentabilidad y el uso eficiente de los recursos, que organizó días atrás la UIER en conjunto con la UIA y la Embajada Británica. 

Antes del encuentro con el importante grupo de empresarios que acudieron a la convocatoria en el salón Garrigó del Gran Hotel Paraná, el ingeniero Calsiano -director del departamento de Infraestructura de la UIA-, dialogó con el área prensa de la UIER y desplegó su capacidad de síntesis para enfocar con rigor y en detalles un problema que compromete a industriales, claro, pero especialmente a la sociedad toda, en un país con “tendencia al derroche” de energía. 

“Estamos aquí volviendo a machacar con nuestro proyecto de eficiencia energética. Y en este sentido debo decir que Entre Ríos ha respondido muy bien, ha sido muy proactiva para trabajar en esto, especialmente por la cantidad de empresas que se han incorporado al proyecto de eficiencia energética en la primera etapa, donde se buscaron 25 empresas de distintas regiones y esta provincia contribuyó con una cantidad significativa”, subrayó Calsiano y detalló que “se han sumado empresas del rubro avícola, metalúrgico, arroceros, lácteos, entre otras, en líneas generales la reacción fue muy buena”, insistió. 

POR ETAPAS. Calsiano maneja datos claves para hablar del problema de la energía en el país y en el mundo. Puede desarrollar el tema desde todos sus aspectos y a partir esa evaluación pormenorizada insistir con la necesidad de una fundamental toma de conciencia en el uso de la energía para lograr una meta central: ampliar la oferta desde la demanda. Pero la explicación de esa sentencia vendrá luego, en el comienzo de la entrevista, el especialista detalló en que consistió la primera etapa del proyecto de eficiencia energética que lleva adelante el departamento que encabeza desde la UIA. 

“La primera etapa del proyecto se basó en convocar a empresas industriales de distintas regiones a que participaran en este proyecto, que consiste en la realización de diagnósticos energéticos de las empresas. Es una radiografía, como si la empresa fuera al médico, pero en lugar de ir al médico es el médico quien va a la empresa para evaluar y diagnosticar cómo está haciendo uso de la energía. De esa manera sale ese diagnóstico: puede ser que esté ciento por ciento bien u ochenta por ciento. Luego el consultor tienen que emitir un informe que indica cómo está consumiendo energía y si puede mejorar la eficiencia del uso energético. Eso lo tiene que poner por escrito y debe acompañar en ese informe con el dato central de cuál sería el costo de realizar las mejores necesarias”. 

Calsiano explica y vuelve a explicar en cada oportunidad que se ofrece. En esta conversación sucedió de ese modo: “No es un proyecto de ingeniería avanzada, sino lo que ofrece es una primer acercamiento a las medidas que se deberían tomar para avanzar y mejorar el nivel de eficiencia”. 

El proyecto se desarrolla en muchos sentidos. Uno de ellos, determinante por cierto, es la participación del Estado a través de la promoción de un fondo destinado a financiar las obras de infraestructura que deban realizar las empresas para optimizar el uso efectivo de la energía. “Está a la firma del ministro (Axel) Kicillof,  es necesario que él de la autorización de liberar los fondos para crear definitivamente un fondo de eficiencia energética”, adelantó Calsiano y precisó que “esos recursos permitirían a aquella empresa que tiene la necesidad de hacer mejoras, acceder a un préstamo que alcanza proyectos de hasta un millón de pesos, con una tasa del 9% anual, lo cual es muy interesante”.

Por otra parte, pero en dirección a sumar incentivos y posibilidades para capacitar directivos en el tema, hay cursos que auspicia la Cámara Argentina-Alemana, donde ya se han gestionado becas para aquellas empresas que han participado de la primera etapa del proyecto.

“De este modo la empresa puede designar una persona para realizar el curso y el grupo ya se queda con alguien especializado en materia de eficiencia energética”. Diagnóstico, capacitación, financiación. Tres patas claves. 

TAREA SIN FIN. El proyecto de la UIA ya avanza en su segunda etapa y Calsiano aseguró que “el que empieza a trabajar en eficiencia energética no termina nunca, esto es un continuo donde siempre se van a ir encontrando mejoras que se pueden ir incorporando”.

El experto regresó entonces al tema estadísticos, a los números, como para pasar en limpio de qué se trata la cuestión. Y explicó, en ese marco, que hay un coeficiente que surge del producto bruto de un país en relación con el volumen de energía que se necesita para crear ese producto bruto. “Eso te vas a mostrar cómo estas funcionando energéticamente y lo podés hacer en un país, en una región o en una empresa”. Entonces detalló: “En los países en vías de desarrollo, ese coeficiente está más cerca de uno que de otra cosa: es decir yo necesito una unidad de energía para crecer una unidad de PBI; los países más avanzados o el más avanzado que es Japón, necesita 0,2 unidades energéticas para crecer una unidad de PBI. Vos fíjate la diferencia fenomenal. Significa que esos países han hecho un culto a la eficiencia energética y lo han hecho más por necesidad que por otra cosa”. 

Calsiano se introdujo entonces en el tema de fondo. “Nosotros planteamos que este gran desafío en realidad es un trilema, se trata de un triángulo en que en cada uno de los vértices corresponden a la energía como insumo, otro a la economía y el otro a la ecología. Estos tres elementos conforman este triángulo donde lo importante sería converger hacia el centro”. El directivo apunta a la armonía, al equilibrio. “Sería la solución ideal que balancearía los tres aspectos. Si yo enfoco todo en energía, con tal de tener energía hago cualquier cosa y me puede costar fortuna o significa que puedo estar destrozando el medio ambiente. Si yo lo enfoco en ecología, por ahí es imposible de hacerlo porque destruyo la economía con un producto ecológico carísimo”. 

En definitiva, explicó, se trata de algo que se observa con claridad: “Con eficiencia energética bajo la demanda de energía para producir la misma cosa, desde el punto de vista industrial o en el caso de un residencial, el confort. Yo no le diga no tenga confort, sino que tenga confort con el menor consumo posible. La eficiencia energética te permite aumentar la oferta desde la demanda. Si yo tengo el mismo confort o produzco lo mismo con menos energía, estoy dando más posibilidad de distribuir más o incorporar a otros usuarios a esta energía sobrante. Por eso si yo bajo la demanda para lograr el mismo efecto, aumento la oferta desde la demanda”, concluyó, al menos por un breve período, entre el café y la sala de conferencia, donde Clasiano siguió sembrando conciencia y ofreciendo herramientas para poner en foco una cuestión indispensable: crecer sin dejar de cuidar los recursos.  

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